Capítulo 35: La caída de la casa Valente

El despacho, que minutos antes había sido un escenario de tensión contenida, se convirtió en una caja de resonancia para el caos.

Beatriz, con la visión nublada y las extremidades pesándole como si estuvieran hechas de plomo fundido, se aferró al marco de la puerta. El veneno que Nicolás le había administrado —una dosis calculada en su copa de vino durante la "reconciliación" fingida— comenzaba a reclamar su sistema nervioso. Pero la adrenalina del odio era un antídoto temporal y poderoso.

—¡Tr
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP