Valentina pasó el resto de la noche limpiando, un acto de servilismo que era, en realidad, un asalto estratégico. Se centró en la entrada principal y el pasillo que conducía al ala del despacho, puliendo el mármol hasta que reflejó el techo. Quería que Nicolás viera su "devoción" y la atrajera a su fortaleza al amanecer.
Su plan funcionó.
Cuando el sol apenas asomaba, Nicolás salió de su habitación, con la misma frialdad distante de la tarde anterior. Al verlo, Valentina se inclinó hasta casi t