Valentina lo miraba con tristeza profunda en su mirada. Apreciaba la lealtad de Fernando, su deseo de protegerla como lo había hecho su padre, pero él no entendía la magnitud del juego.
—Sabes bien que no voy a salir de esa casa hasta que logre conseguir más pruebas —dijo ella con firmeza, negando con la cabeza—. Lo que escuché hoy es valioso, sí. Sé que Ferrán y su socio mataron a mi padre. Sé que Nicolás es un "enemigo" para ellos. Pero...
—¡Pero eso es suficiente! —interrumpió Fernando.
—No,