Capítulo 50: La caída del Rey y la Reina que lo salva.
La mansión olía a pólvora y sangre seca cuando Viktor regresó de París con Anastasia y Volkov encadenados en la parte trasera del avión privado. El hombro le ardía, la costilla rota del último tiroteo le dificultaba respirar, pero lo que más le dolía era la certeza de que había perdido demasiado: rutas, hombres leales, respeto. Bajó la rampa con paso lento, Dimitri sosteniéndolo por el brazo, y lo primero que vio fue a Sofía esperándolo en la puerta principal, el vientre ya marcado bajo el vest