Capítulo 51: El murmullo que despierta el dolor.
La mansión olía a victoria y a sangre vieja, Viktor ya por fin había despertado de la fiebre, esos diez días que había estado entre la vida y la muerte, delirando nombres y órdenes que nadie entendía.
Sofía que nunca se había separado de su cama ni un minuto: cambiaba vendajes, le daba agua, cucharaditas, le hablaba al oído hasta quedarse sin voz.
Ahora que Viktor había despertado y Sofía seguía a su lado, sentía que todo se sentía bien, él cayó pero ella lo levantó de nuevo.
Mientras los do