Capítulo 239: El silencio antes de la caza.
La mansión estaba en calma.
No una calma tranquila, no una de esas que invitan a descansar, sino una calma tensa, contenida, como si las paredes mismas estuvieran esperando que algo ocurriera. Afuera, la noche de Moscú se extendía fría, con una neblina ligera que abrazaba los jardines y se colaba entre los árboles, haciendo que las luces exteriores parecieran difusas, lejanas, casi irreales.
Dentro, todos dormían. O al menos eso parecía. Viktor no.
El despacho estaba apenas iluminado por