Capítulo 240: La ausencia de que lo dijo todo y el dolor que provocó.
La mañana no llegó con suavidad. Llegó pesada.
Densa.
Como si la casa misma hubiera pasado la noche conteniendo la respiración y ahora no supiera cómo soltarla.
La luz del amanecer se filtraba apenas por las cortinas de la habitación, dibujando líneas pálidas sobre las sábanas. El silencio era inusual, demasiado profundo para una casa donde siempre había movimiento, pasos, voces suaves, niños despertando, alguien en la cocina.
Sofía abrió los ojos lentamente, al principio no pensó en