Capítulo 229: El origen del veneno.
El silencio dentro de la oficina era espeso, casi palpable, como si las paredes mismas guardaran secretos que ni siquiera el tiempo se atrevía a tocar. El sonido húmedo de los cuerpos siendo arrastrados por Yuri rompía esa quietud incómoda, mientras la nieve que entraba por una ventana mal cerrada comenzaba a derretirse lentamente sobre el suelo manchado, mezclándose con restos de sangre que aún no terminaban de secarse.
Krasnova, en cambio, no se inmutaba.
Sentada con elegancia en su sillón