Capítulo 21: Desde el silencio, un posible escape.
Sofía entró en su habitación y cerró la puerta con un clic que sonó demasiado definitivo. El plato de galletas tembló en su mano; lo dejó sobre la mesita sin probar ni una más. El olor a chocolate se mezclaba con el perfume de Anastasia que parecía haberse pegado a su piel como una segunda humillación.
Se quedó de pie en medio de la alfombra, respirando despacio, contando hasta diez para no derrumbarse. Luego abrió el pequeño refrigerador del rincón y guardó el plato entero. Mañana quizá tuvie