Capítulo 162: El miedo que se empezó a vivir.
Las puertas automáticas de urgencias se abrieron con un siseo frío y Carl empujó la silla de ruedas con una mano firme que no temblaba, aunque por dentro sentía que todo se le deshacía.
El olor a desinfectante y a metal caliente le golpeó la cara como un mal recuerdo. Luces blancas, demasiado blancas, rebotaban en los azulejos y en los ojos de Elena, que iba sentada con la espalda recta, las manos apretadas sobre el vientre y los labios pálidos pero sin queja.
No había llorado en el auto, n