Capítulo 161: Un dolor repentino que nadie esperaba.
Elena regresó a casa con el auto en piloto automático, las manos firmes en el volante y la mente flotando en un lugar más suave de lo habitual. El trayecto desde la mansión Ivanov había sido silencioso, pero no pesado. Por primera vez en mucho tiempo, no sentía esa opresión en el pecho al pensar en ellos. No había envidia punzante. No había resentimiento. Solo una calma extraña, casi aliviada.
La visita había sido corta, pero suficiente: Sofía había aceptado los aceites de lavanda y menta co