Capítulo 130: Rutina en la mansión.
La mansión respiraba tranquila esa mañana de mediados de febrero. El sol entraba tímido por las ventanas altas del despacho que Sofía había convertido en su oficina personal. Estaba sentada frente a la laptop, el cabello recogido en un moño desordenado, una taza de café humeante a un lado y los ojos fijos en la pantalla.
Ya no era solo la esposa del capo. Era la que mantenía el imperio en pie mientras Viktor hacía las vueltas que solo él podía hacer. Revisaba cuentas, aprobaba transferencias