Capítulo 129: El valor de Alexei.
La rectora, la señora Elena Petrova, se quedó sola en su despacho después de que los Ivanov se marcharan. La puerta se cerró con un clic seco y el silencio cayó como plomo. Sobre el escritorio: dos expedientes abiertos.
Uno de Alexei Ivanov: notas impecables en las primeras evaluaciones, participación constante, inteligencia que saltaba en cada respuesta.
El otro de Misha Kuzmin: comportamiento disruptivo recurrente, quejas de otros niños, padres que siempre llegaban con excusas y amenazas