CINCO SEMANAS DESPUÉS
–Creo que me da risa, pero la verdad es que me siento un poquito mal por toda esa gente –le dijo Aileen a Pablo, su respiración entrecortada.
–¿A qué te refieres, mi amor? –preguntó Pablo después de haberse detenido.
–Me refiero a eso –dijo ella mientras señalaba a dos muchachas y un joven, quienes, unos metros adelante, ascendían por los amplios escalones de piedra llevando sus pies descalzos.
–No entiendo. ¿Acaso crees que están sufriendo mucho?