La tormenta de la noche anterior dio paso a un día dueño de un cielo olvidado de las nubes. Las altas temperaturas estaban de regreso, y Pablo, sentado detrás de su escritorio, no paraba de recordar lo sucedido la noche anterior. Al lado de su nuevo amor, había despertado y, tratando de no hacer demasiado ruido, se levantó a prepararle un suculento desayuno, después de haber quedado sorprendido al encontrar una despensa y un refrigerador repletos de gran variedad de alimentos. Disfrutaron