–Pablo –le preguntó Martín a su amigo; se encontraban sentados en una banca de la marina, conversando mientras observaban la llegada y salida de las embarcaciones de recreo–, ¿tú viniste aquí a escribir tu segundo libro o a conseguir pareja?
Pablo había pasado la última media hora describiendo todo lo referente a los últimos sucesos acontecidos con las gemelas y Marize. Martín no se había mostrado muy sorprendido al escuchar acerca de las nuevas intenciones de la antigua novia de su