Aileen necesitaba pensar, analizar lo dicho por las cartas del tarot. Pero no quería hacerlo estando en casa. Le hubiera gustado hacerlo en el balcón del faro, pero aún no se atrevía a subir y menos estando sola. El tratamiento recomendado por el doctor la estaba ayudando, pero aún no se sentía con la capacidad de aventurarse por las estrechas escaleras. Afortunadamente, su hermana se había ocupado de operarlo tanto en las mañanas como en las noches o de lo contrario se habría visto en eno