Emilia era perfectamente consciente de que la familiaridad que parecía haber entre ellos no se había dado en un solo día, que las negociaciones debían tener meses como mínimo. Hecho del que ella no había estado enterada, lo cual le hacía pensar de forma inevitable en que más le podría estar ocultado.
—Por favor, señores; no se detengan por mi —les insto con una sonrisa que reflejaba suficiencia.
Se encontraba disgustada con Alexander por mantenerlo en secreto y con Antony por preferirlo en su l