Alexander se dirigió a casa de Emilia, esperando aun encontrarla ahí. El camino, aunque no era muy largo, si se le torno verdaderamente eterno.
Lo único que deseaba era estar de nuevo a su lado, hablar con ella; así que al llegar a la casa solo entro y comenzó a buscarla por todo el lugar.
Pasaba por el despacho del padre Emilia, cuando vio como la puerta se encontraba medio abierta. Decidió pues investigar en su interior, esperando encontrarla ahí.
—Emilia, tengo que hablar contigo —pronunciab