Alexander la conocía lo suficientemente bien como para saber que aquella era su forma de ser, que no trataba de ser provocativa para nadie; solo que aquella era su personalidad y siempre lo había sido. Sin embargo, no podía dejar que nadie creyese lo contrario; en especial cuando se suponía que ella era su amada esposa.
No tardo en notar la expresión de sorpresa en el rostro de Antony, además de cierta incomodidad. Emilia causaba ese efecto a donde sea que fuese, su aura de poder y fuerza lo en