Él se quedó sin respuesta.
—Solo quería cuidarte…
—¡Alejandro! —Lo fulminó con la mirada y señaló a Alba: no delante de la niña.
Cayó en la cuenta: Alba no sabía la situación entre ellos.
La pequeña observó, confundida.
—¿Mami y tío pelean?
—No, cielo… —Luciana buscó la explicación adecuada.
Alba frunció las cejas, reflexiva, y se dirigió a Alejandro:
—Tío, mami es niña; debes cederle, ¿sí?
Elena soltó una risita desde la puerta; Alejandro no pudo evitar sonreír pese a la tensión:
—Tienes razón,