Mundo ficciónIniciar sesiónDiana nunca hubiese imaginado que el pueblo al que se mudó con su madre y su hermana menor le tendría preparado tantos cambios en su vida. Una casa nueva con una historia oculta, un trabajo en un edificio con trágico pasado, y su inesperado primer amor que es, nada más y nada menos, ¡Que el jefe de su madre! Tendrá que lidiar con hechos inexplicables de aparente origen paranormal, y con las tediosas reglas que su irresistible enamorado le impone debido a su minoría de edad. La condición principal será mantener su relación en secreto si no quiere meterse en problemas. El pueblo, repleto de historias y tradiciones, tiene una celebración especial de San Valentín donde no todo es de color rosa. Suspenso, romance y thriller psicológico son la combinación principal de esta intrigante historia.
Leer másLas bandas criminales en ciudad capital, no son una broma, alguien te mira como su objetivo y todo el futuro queda en el olvido, por eso, cada cosa relacionada conmigo, es secreta, desde mi nombre hasta mi edad, ya que, no puedo permitirme ofender a alguien y terminar tres metros bajo tierra.
Soy Sandra, una chica que solo pudo culminar su educación básica, porque las facturas del hospital donde se encuentra mi madre, son demasiado altas, por eso, aunque me gusta mucho la planeación y quería servir en el ejército, tuve que dejar ese sueño y ser una bailarina exótica, esa que gana mucho dinero lidiando con pervertidos peligrosos y con mucho dinero. — Eso me gusta, me encanta como ‘chocolate’ hace su número solo para mí. — dice el jefe de los Leones. — Déjate de mamadas, es para nuestro golfo. — responde un chico altivo y todos comienzan a pelear, cuando apenas voy por la mitad del número. Ni siquiera debo avisar que me voy a marchar, solo camino entre ellos tomando el dinero que me corresponde y me marcho a mi camerino lleno de cosas lujosas, porque sí, muchos de esos capos me envían regalos costosos que no recibo por miedo a las exigencias que pueda tener solo por aceptar un detalle de su parte. Así que, ignorando cosas tan costosas que puedo vender, me cambio de ropa y me coloco el cubrebocas y unas gafas de sol aunque son las tres de la mañana. Sabiendo que no puedo usar el mismo camino dos veces, agarro una nueva ruta a casa y así culminar mi jornada laboral. Pero, el turno medianamente normal, queda interrumpido cuando antes de llegar a mi auto que aun sigo pagando, un hombre me coloca entre la pared y su cuerpo. De inmediato, me congelo, porque su rostro lleno de sangre y el caliente de su arma en mi costilla me dice que no es uno de mis fanáticos intentando llamar mi atención. — Quédate quieta. — Eso haré. Pero, por favor, no me haga daño. — digo con mi cuerpo temblando. — Han intentado matarme y usarme, así que, necesito tu ayuda. ‘¿Será ese el orden o la perdida de tanta sangre lo tiene sin saber qué es lo que dice?’ me pregunto mentalmente y de inmediato, me golpeo mentalmente sabiendo que no es lo que debería preocuparme. Es alguien peligroso, el escudo que muestra en su ropa demuestra que tiene un golfo o una familia a la que sirve y no por ser un simple mayordomo, si no, por algo más. ‘Prometí no involucrarme con alguno de ellos, así que, ¿Por qué me encuentro en esta maldita situación?’ me pregunto intentando encontrar una salida. — Necesito tu ayuda, quítate la ropa. — ordena él y yo entro en pánico. — Por favor… no me haga eso. — Hazlo ahora si no quieres morir. — advierte él y ante mi silencio, él dispara a un lado de mi pie, dejando en claro que no está para juegos. Con manos temblorosas, procedo a quitarme la ropa para después él me coloca sobre un auto en una posición donde desde lejos pareciera que estuviera besando mis pechos. Así que, no me siento tan llena de miedo si solo es eso lo que quiero. — No dejen un solo lugar sin buscar, él debe estar cerca. — dice alguien a lo lejos y dudo que sea para ayudarme. — Tendremos que hacerlo más creíble. — informa él y yo niego suplicante. — Por favor. — Debo vivir, mi clan no puede quedar sin un líder, sería una completa deshonra. Ahora sí vino el que me trajo ¡¿Por qué me he cruzado en el camino de un maldito líder?! De todos los que podrían o no causarme problemas, me encuentro al demonio del que siempre busco huir. — Señor… — Deja la tragedia, solo debes actuar bien. Así que, pégate más a mí. Si los convences con la excusa de que estamos teniendo sexo, te dejaré ir. — informa él y yo me pego tanto a su cuerpo, que puedo sentir el bulto en su entrepierna y como él se queja levemente. — Lo siento, pero, tengo prisa en terminar este ‘acto’. — informo. — Hazlo suave, no quiero que el linaje de los García muera conmigo. — me dice él y mi cuerpo se congela de inmediato, mientras el alma escapa de mi cuerpo. Me quedo petrificada en el lugar, porque aunque nunca he estado relacionada con esa familia, ni siquiera en mis bailes exóticos, sé que es una de las familias más poderosas y por lo que veo, alguien está en contra de eso. Si lo ayudo, me meteré en problemas con el clan que lo está lastimando y si me niego, va a matarme aquí mismo. Rayos, ¿Qué debería hacer? — Parece que tienes idea quien soy. Eso facilita las cosas. — responde él mientras coloca su arma a mi lado para poder quitarse la camisa, donde se ven ciertas heridas leves. — Yo no sé qué pasa, pero, por favor, márchese. Ya lo he ayudado. — ¡Buscaré por aquí! — grita alguien corriendo y por la luz que hay frente a mí que entra por el callejón, han pasado por donde nos encontramos. — Tenemos que intensificar las cosas y si ellos sospechan que no estamos follando, primero te mataré a ti y después a ellos. — advierte, por lo que, yo lo envuelvo con mis piernas y me froto mientras finjo gemir y así dar la idea que él quiere. ‘¿Por qué no los mata y ya? Tenía que complicarme a mí las cosas, maldita sea.’ Me digo mentalmente, mientras él agarra su arma y la guarda a su alcance. Muchas veces he jugado con este tipo de movimientos para seducir a clientes difíciles, pero, ahora la situación es mucho más delicada y por lo que ahora estoy escuchando, más peligrosa. Ya que, puedo sentir como mete su mano en medio de nuestros cuerpos y su pantalón descendiendo después de bajar la bragueta de su pantalón. Soy virgen, pero, sé lo que significa, así que, de inmediato, lo empujo alejando mis piernas. Estoy lista para insultarlo, quiero decirle que se vaya al infierno que no me moleste. Pero, el hombre que se había marchado regresa y por eso, este hombre rompe mi ropa y me susurra. — Tranquila, cada cosa que te haga, será recompensada monetariamente. Ahora solo gime y pídeme más, si no quieres que lo hagamos realmente creíble. — ordena y sé a lo que se refiere. Yo… estoy acabada. En especial, porque la propuesta me resulta interesante y más cuando veo como saca su magnitud que me saluda lista para hacerme suya. ‘Es algo enorme.’Después de los últimos acontecimientos, me di cuenta que perdí el miedo. O al menos, eso creía.La sombra del árbol volvió a oscurecer la habitación, pero para ese entonces, ya me estaba venciendo el sueño. Lo suficiente como para averiguar el misterio de la ausencia del viento.- Qué día de locos. ¿Verdad? - Mi madre se paró en la puerta de mi habitación antes de acostarse. Supongo que venía a darme también las buenas noches.- Ajam... - No tenia fuerzas para contestar y menos, para abrir los ojos.- Ni te imaginas lo que te espera mañana.- ¿A qué te refieres? - Pregunté con mi típica voz de dormida.- Va salir a la luz, toda la verdad. Vas a volverlo a ver. - ¿A quién? - Abrí mis ojos, pero no había nadie ahí. El silencio era absoluto. ¿Había soñado?Cuando amaneció, todo estaba muy tranquilo en casa. Desayunamos en paz y cada una empezó con sus actividades. Fui con mi madre al municipio.Una vez sentándome frente al escritorio, Fabio ingresó regalándome su irresistible sonrisa.
- Yo... No puedo creerlo. Tuve de cerca a alguien tan cínica. ¡Juraba que era una excelente persona! - Fabio se encontraba súmamente confundido.- Te hizo verla como ella quería que la vieras - Dijo su madre, mientras le colocaba una mano en su hombro. Daniela se acercó a mí y susurró en mi oído: - Me preocupa Erick. Sé que metió la pata hasta el fondo y más allá, pero después de todo, quiso ayudarme.- Y en cierto modo, lo logró. Pero es arriesgado volver. Seguramente los policías controlarán la situación y quedará a salvo.- Eso espero.- También espero volver a verlo. Nos debe muchas explicaciones - Dije, mientras todos comenzaban a irse. Fabio se acercó a mí, disimuladamente. Me dijo al oído > y se marchó. Sólo me limité a asentir. Mi madre nos observaba y seguro me esperaba un interrogatorio en casa. O quizás, en el auto. Llegó una ambulancia, sentaron a Daniela y la revisaron. - Aparentemente, está todo bien - Dij
La mujer se alejó de ese grupo a regañadientes, y se acercó a otra de las chicas que le faltaba una quinta integrante.- Ahora sí están los grupos completos. Prosigamos - Dijo el líder. Los jóvenes que trajeron a las muchachas les repartieron látigos a los participantes. Eran en su mayoría mujeres, habían pocos hombres. El primer grupo se apartó del resto. La chica apenas reaccionaba y decidieron apartarla un momento. - Hubo una complicación y debemos empezar con el siguiente grupo - Ordenó Nancy al resto. - Debemos hacer algo, Fabio. No lo podemos permitir. Y al parecer mi hermana es la siguiente - Expresé horrorizada. Fabio estaba perplejo. No emitía sonidos ni movimientos. Luego, respondió. - Estoy pensando. Creo que lo más inteligente será esperar a que estén a punto de comenzar.- No creo que pueda soportar verlo. Aparté la mirada hacia otro lado. Me costaba trabajo creer lo que toda esa gente era capaz de hacer. - Bien, señoras y señores. Daremos incio al segundo
- Creo que hay muchas cosas que no me has contado. Tampoco tienes la obligación de hacerlo, a no ser que todavía quieras mi ayuda.- Lo sé - Suspiré - Confía en mí y te iré contando de a po... - Mis palabras se cortaron al ver a los lejos salir a Beatriz de su casa, subiéndose a su auto acompañada con un joven encapuchado y de gafas negras.Tomé a Fabio de la mano y le ordené que siguiésemos aquel coche.- Debemos ir detrás de esa mujer.- En ese juego no me voy a prender, Diana. Hay cosas más importantes. Tu hermana, recuerda.- Te pedí que confiaras en mi.- Y yo te lo pedí a ti antes.- ¡Son cosas distintas, Fabio!- Estamos hablando de confianza ¿No? Deja de resistirte a mí. Puedo notar en tu cara las ganas de romper esa pared que pusiste entre nosotros - Acaricia el costado de mi rostro con su dedo índice y logra que se me erice la piel. Cierro los ojos para tratar de contenerme - ¿No vas a decirme
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