Ella no mostraba rastro de reproche; en su expresión se veía sincera y arrepentida, como si pensara de corazón que era mejor que Alejandro volviera con Juana.
Alejandro podía notar que Luciana realmente hablaba en serio, pidiéndole que se marchara. Parecía que no le importaba en lo más mínimo lo que él hiciera, e incluso se sentía culpable por retenerlo. Era evidente que ya no tenía ningún sentimiento hacia él… habían pasado tres largos años, más que suficientes para disolver cualquier lazo. Esp