Luciana se serenó un poco, pero asumió que, conociéndolo, no iba a ser tan fácil cambiar sus hábitos; le tocaría insistir mucho más.
Ella y Patricia dejaron las bolsas en la cocina. Alejandro arrugó la nariz al percibir un olor fuerte:
—¿Qué traes en esos paquetes?
—Son hierbas —explicó Luciana al salir, sacudiéndose las manos—. Justo quería comentártelo: mi plan es combinar un tratamiento con infusiones, ajustar tu dieta y, además, aplicar acupuntura. ¿Te parece bien?
Alejandro alzó las cejas: