Sin más opción, volvió a contar la misma historia.
—Un momento… —la interrumpió el agente—. Dijiste que terminaste tu turno a las nueve, ¿o a las nueve y media? Ahora dices que no lo recuerdas bien…
Ella frunció el ceño, tratando de conservar la calma.
—Fue hace casi dos meses. No tengo un recuerdo tan preciso. ¿No sería más sospechoso que lo recordara exactamente?
Tras el interrogatorio, la condujeron a una celda temporal. Aunque era pasada la medianoche, Luciana no podía pegar ojo. Su mente re