Luciana se sintió abrumada por la intensidad.
—¿Por qué tanta prisa? —protestó, algo divertida.
—Porque sí —contestó él, sin dejar de besarla—. Llevo toda la noche ansiándolo.
Luciana soltó un suspiro a medio camino entre la risa y el desconcierto.
—Me pregunto cómo habrán aguantado tus novias anteriores —soltó de pronto, a modo de broma.
Porque, en el tiempo que llevaba con él, había notado lo mucho que Alejandro buscaba el contacto físico. Aunque ella no podía tener intimidad plena por su emba