Capítulo 730
Salvador arqueó las cejas. “Otra se aprovecharía para pedirle el favor del préstamo a cambio de nada”, pensó. “Pero esta ni se le pasa por la cabeza”. Sin comentar nada, simplemente la observó mientras ella tomaba su bolso y su abrigo.

—¡Hic! —Justo cuando se disponía a marcharse, a Martina le sobrevino un hipo, efecto de tanto llorar.

Avergonzada, se sonrojó, pero aun así se puso el abrigo a toda prisa y salió casi corriendo.

—¡Hic! —Incluso desde lejos, se escuchaba el eco de sus hipidos. Salv
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