Las voces de Martina y Alejandro resonaban en su cabeza. ¿De verdad habían llegado tan pronto? Luciana frunció el ceño y abrió los ojos con pesadez. Sentía un cansancio enorme.
—Marti, llegaste… ¿por qué no prendes la luz? Está todo oscuro, no puedo ver nada… —murmuró, confundida.
Martina y Alejandro se miraron, atónitos. Era evidente que la luz estaba encendida y que, además, la claridad de la nieve fuera iluminaba la habitación. ¿Por qué Luciana decía que estaba oscuro?
La expresión de Alejand