—¿Qué…? —Salvador puso cara de incredulidad—. ¿Cómo es posible?
—¿Por qué no habría de serlo? —Martina le echó una mirada de suficiencia—. ¿Te crees que solo tú tienes poder en Muonio? Existen otras personas con recursos que también me pueden ayudar, sin rogarte a ti.
En su mente, por supuesto, la “persona con recursos” era Luciana (o mejor dicho, la ayuda que Luciana había gestionado).
—¡No te vayas! —Salvador, enojado, le sujetó la muñeca—. Dime de quién hablas. ¿Fue Vicente, ese engreído? ¡Im