Manteniendo esa postura, Alejandro levantó la mirada hacia Johan, sus ojos llenos de frialdad. Johan ya estaba aterrorizado, con la frente cubierta de sudor frío. A estas alturas, si no se daba cuenta de que el señor Guzmán estaba interesado en Luciana, entonces habría vivido en vano todos estos años. Aunque fue él quien primero puso sus ojos en la joven doctora, ¿iba a discutir con el señor Guzmán por una mujer? No necesitaba lógica para saber que perdería.
—Se… señor Guzmán. —Johan tartamudeó,