Incluso Johan volteó, y su rostro cambió de inmediato al ver quién era. Con una sonrisa servil, dejó de lado su arrogancia anterior.
—Señor Guzmán, disculpe el espectáculo. Sólo es un pequeño malentendido, lo resolveré enseguida. —Luego, urgió a Luciana—: ¿Qué esperas? ¡Rápido!
—Eh… —Luciana quedó atónita. Johan se refería a Alejandro. ¡Él también estaba aquí!
Antes de que pudiera levantar la copa de nuevo, Alejandro levantó la mano y señaló.
—Tú, ven aquí.
El corazón de Luciana dio un vuelco. ¿