—¿Qué?
La expresión de Martina cambió drásticamente.
—¡Mamá, no llores! Voy para allá ahora mismo… Hablamos cuando llegue, ¿sí?
Cortó la llamada con prisa, visiblemente alterada.
—¿Qué pasó? —preguntó Luciana, preocupada al ver el semblante pálido de su hermana.
—Luciana… —Martina, a diferencia de su hermana, tenía las emociones a flor de piel. Fue abrir la boca y rompió en llanto—. ¡Mi hermano… se lo llevó la policía!
—¿Qué?
Resultó que unos acreedores habían ido a la casa de los Hernández a ex