Luciana, con cubrebocas y guantes, salió a recibirlos:
—¿Qué tenemos?
—Una herida por asta de toro, con daño en la zona torácica…
—Aquí se ve más abdominal —corrigió ella—. Entren de una vez y pónganlo en monitor. Necesito a una enfermera que inicie la vía y prepare el abdomen. Informen a quirófano que se prepare la mesa; yo haré la extracción de sangre para mandar análisis y pedir sangre al banco si hace falta.
—¡Entendido, doctora!
A pesar de lucir una barriga ya notable, Luciana no se veía ap