—¡Alex!
—¡Señor Guzmán!
En ese momento aparecieron finalmente Sergio y Ronaldo, el director general de Empresa Casabella. Al ver la escena, se llevaron un susto y corrieron a separarlos, cada uno sujetando a uno de los peleadores.
—¡Suéltame! —rugió Alejandro, como si lo cegara la furia—. ¡Hoy mismo lo reviento!
—¡Ja! —exclamó Fernando, con la respiración agitada—. ¡Vamos, intentalo! Si no me matas hoy, “nieto”, no seré yo quien te respete.
—¡Pero bueno! —exclamó Ronaldo, tomando a Fernando de l