Luciana frunció ligeramente el ceño.
—¿Eso te lo dijo alguien? ¿O cómo llegaste a esa conclusión?
—El médico… —aclaró Victoria, ansiosa—. El doctor Lorenzo Manzano, el mismo que ve a Pedro. Él me dijo que solo tú podrías mejorar a Fernando.
—Ah —asintió Luciana, liberando su mano de la de Victoria—. Entonces el doctor Manzano sugirió que, si estoy dispuesta, puedo contribuir a que Fernando mejore. Pero… no significa que sea algo “imprescindible”. Estoy segura de que hay otras formas de tratarlo.