—¿Cómo puede ser? —Victoria se negó a aceptar lo que escuchaba—. ¡Si te importaba tanto que pasaste la noche en vela cuidándolo!
—Eso fue lo máximo que pude hacer por él.
—Es que… —Victoria seguía sin creérselo—. ¿Te molesta lo que hice? ¿Me odias? Puedo prometerte que, si tú y Fer regresan, te trataré bien. Incluso podría desaparecer de sus vidas si no te agrada…
—¡Señora Domínguez! —soltó Luciana, preocupada por hasta dónde llegaría—. ¡Basta! No amo a Fernando. Ese capítulo terminó.
Victoria n