La escena tomó a Luciana por sorpresa, dejándola sin saber cómo reaccionar.
—Señora Domínguez, ¿por qué hace esto? —preguntó, incrédula.
—¡Sí, exactamente! —intervino Amy, la empleada, quien ya era de cierta edad y se había asustado con la reacción de Victoria, además de sentirse algo indignada—. Señora Domínguez, nuestra señora aún es muy joven, ¿cómo se atreve a llegar a estos extremos? ¡Va a provocarle un disgusto!
—N-no fue mi intención… —murmuró Victoria, negando con la cabeza llena de conf