—¿Cómo sigue, doctor? —preguntó Victoria, tropezando en su apuro por acercarse.
El doctor frunció el entrecejo y fue muy directo:
—No es alentador… La herida ya fue suturada, pero sus signos vitales siguen inestables. ¿Ustedes saben qué lo llevó a esto?
Diego y Victoria se miraron entre sí con desesperación y guardaron silencio. Al ver que no respondían, el médico suspiró:
—Lo pasaremos a una habitación y observaremos si mejora. —Tras trasladarlo, el especialista revisó las constantes de Fernand