—Lo… lo siento. Tienes razón, no pensé. —Ricardo bajó la cabeza—. Fue un error.
—¡Basta! —replicó ella, con fastidio—. No necesito tus disculpas. ¿Tu “perdón” va a devolver a Pedro a como estaba antes? ¿Va a sanar su trauma?
—Luciana… —Ricardo pareció recordar algo. Sacó su billetera y de ella, una tarjeta. Se la ofreció a Luciana—. Es la misma que te di antes. No quisiste aceptarla, pero creo que la necesitas.
Ante la inmovilidad de Luciana, continuó con un suspiro:
—Te serviría, créeme. Hoy, p