—No te preocupes, puedo ir por mi cuenta.
—Hazme caso —insistió Alejandro—. Permíteme ocuparme de esto, todo está descontrolado y no quiero añadir más preocupaciones. ¿Sí?
—De acuerdo, haré lo que dices —replicó Mónica con una obediencia sumisa.
Una vez que se marchó, Alejandro se quedó pensativo. «Las palabras de Mónica siguen en mi cabeza… Clara se encontró a Pedro solo, ¿por qué andaba solo?» Quizá había más historia detrás de todo esto.
***
En la habitación del hospital, reinaba un silencio