Alejandro frunció más el entrecejo.
—Es que…
—Ni siquiera es cuestión de hipótesis —cortó ella—. Te lo digo directamente: no voy a disculparme, de ninguna manera.
Luciana soltó la mano de Alejandro y se volvió hacia Martina:
—Vámonos.
—Sí, vámonos —repitió Martina, siguiéndola.
En cuestión de un segundo, Alejandro se quedó pasmado.
—Alex… —Mónica, con una mirada de falsa inocencia—. Lo siento mucho, todo esto es culpa mía…
—No es tu responsabilidad —replicó él con un gesto de frustración—. Lucia