Alejandro condujo a Luciana y a Martina hasta la boutique de alta costura, pero no podía quedarse. Tenía muchos pendientes, ya que la boda estaba próxima y debía dejar todo en orden.
La encargada guio a Martina para tomarle medidas de inmediato. Mientras tanto, Alejandro se dirigió a Luciana, metiendo una mano en el bolsillo de su pantalón:
—Respecto a Pedro… ¿prefieres acompañarlo tú, o crees que sea más fácil enviar a alguien para que lo traiga?
Luciana se quedó callada un instante. ¿Alejandro