—Ni una sola palabra —advirtió el desconocido.
—De acuerdo —susurró Luciana, intentando mantener la calma.
—¿Tú eres la esposa de Alejandro Guzmán?
—Sí.
Luciana lo admitió en voz baja, preguntándose en silencio si esto estaba sucediendo por culpa de los enemigos de Alejandro… Recordó que él tenía adversarios peligrosos, del tipo que no se anda con juegos.
—Tu vientre… ¿de cuántos meses estás?
El ceño de Luciana se frunció aún más. Aquel tipo conocía bastantes detalles, incluida su gravidez.
—Cua