Mientras tanto, Alejandro acababa de salir de una reunión y regresó a su oficina.
La secretaria lo esperaba con noticias.
—Señor Guzmán, la señorita Soler ha estado aquí por un rato.
Esa noche tenía un evento social al que debía asistir, y Mónica sería su acompañante.
—Alex. —Mónica se levantó del sofá con una sonrisa encantadora.
—Quédate sentada. —Alejandro hizo un gesto con la mano para restarle importancia y, con tono sereno, preguntó—: Escuché de Eileen que no planeas dejar el trabajo, ¿es