La primera sensación al sostenerla fue un golpe en el pecho: «¿Por qué estaba tan delgada?»
Luciana siempre había sido menuda, pero ahora parecía que el viento podría llevársela.
No había tiempo para preguntas. Lo urgente era ocuparse de ella.
—¿Traes azúcar? ¿Algún dulce? —preguntó, su voz tensa con preocupación.
Luciana apenas logró asentir, débil. Con esfuerzo, abrió la boca y señaló una pastilla que ya tenía en su interior.
¿Azúcar y aún así se siente así de mal?
El rostro de Alejandro se os