Capítulo 228
Para él, no había límites: si era necesario ir al cielo o al fondo del mar, lo haría, siempre y cuando Luciana pudiera comer algo.

Aquella mañana, Luciana había mencionado con nostalgia que tenía antojo de cerezas. Sin pensarlo dos veces, Fernando condujo dos horas hasta un campo de cultivo en una ciudad vecina. Allí, bajo el sol, las recogió personalmente, seleccionando solo las más frescas y maduras.

De regreso, manejó otras dos horas con una única misión en mente: entregarle las cerezas recié
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Ana Cartesbuena la novela ...... siiiiii
Digitalize o código para ler no App