—Lo que ya sabíamos. Se fue con Mónica. —Luciana contó brevemente su conversación con Alejandro, explicándole cada detalle.
—¡Esto no tiene nombre! —exclamó Martina, enfurecida—. ¿Así nada más? ¿Él decide cuándo quiere y cuándo no? ¿Cómo puede ser tan... tan despreciable? —Cuanto más lo pensaba, más furiosa se ponía—. ¡No, esto no se va a quedar así!
—¿Qué vas a hacer? —preguntó Luciana, sujetándola del brazo.
—¡Voy a darle un par de razones! —Martina cruzó los brazos, como si no hubiera nada má