Luciana no terminaba de entender qué tenía en mente Salvador.
En realidad, desde que Martina había despertado, él no se había presentado por iniciativa propia ni una sola vez. ¿De verdad pensaba no dar ningún paso más?
Si el principal involucrado no aparecía ni decía nada, los demás —que solo miraban desde afuera— tampoco podían meterse.
—Está bien, no hablemos de él —dijo Luciana, negando con la cabeza. Señaló hacia la mesa donde estaba Vicente—. Entonces, hablemos de Vicente.
—¿Vicente? —Marti