Martina alzó el vaso, apuró el último trago y lo dejó en la mesa. Pero todo eso ya era pasado.
Una semana después, recibió el alta y volvió a casa para recuperarse.
Ahora tenía días desocupados. Coincidió con el turno libre de Luciana y la invitó a salir: primero shopping y luego arreglo del cabello.
Acordaron verse… y la primera parada terminó siendo la biblioteca. Martina fue a sacar libros de su especialidad.
—Tú sí que no paras —se rió, sin poder evitarlo, Luciana—. ¿Apenas despiertas y ya t