—Sí, ¿quién habla?
Vio que era un número desconocido, pero sabían su nombre; se intrigó.
—Llamábamos de la boutique. El vestido que le gustó hace un momento ya nos llegó en su talla. ¿Cuándo podría pasar a verlo? ¿Se lo apartamos?
—¿De veras? —Martina se alegró; fue una grata sorpresa—. ¡Muchísimas gracias! Ahora no puedo, pero paso más tarde, ¿está bien?
—Por supuesto. Cuando guste, aquí la esperamos.
—Perfecto. Gracias.
Colgó feliz.
—¿Buenas noticias? —preguntó Luciana, divertida.
—Sí. —Martin